La Academia venció a Peñarol 3 a 1 en una noche bien copera y sacó boleto para los Cuartos de Final de la Copa Libertadores. En un encuentro infartante, lleno de emociones, el equipo de Avellaneda aprovechó cada una de las oportunidades y eliminó a un rival muy complicado. Ahora se viene Vélez.
La lluvia incesante se apiadó de los presentes recién cuando los 90 minutos estaban prontos a cumplirse. Antes y durante fue uno de los grandes elementos de una noche imborrable, que ciertamente quedará grabada en los corazones albicelestes. Por el rival, por las dificultades con las que Racing convive, buscando reencontrarse consigo mismo. Sin embargo, anoche dejó la piel y más ante un adversario con historia en el mayor certamen del continente.
Rápidamente se puso en ventaja por medio de Maravilla Martínez y su optimismo para el gol. Fugaz fue la ventaja por la igualdad de la visita, mediante un anticipo y mejor cabezazo de Nahuel Herrera. El gol del conjunto carbonero golpeó el ánimo del equipo y el equipo de Diego Aguirre empezó a crecer con la ventaja global con el correr de los minutos.
Ignacio Sosa empezó a distribuir y a buscar espacios a las espaldas de un siempre atento Santiago Sosa. No obstante, con la búsqueda de La Academia por volver a igualar la serie, Peñarol tuvo sus aproximaciones. Racing finalizó el primer tiempo dejando buenas sensaciones pero con el sabor agridulce de no haber podido contar con la cuota de fortuna y eficacia que estos encuentros necesitan.
En el complemento, el elenco aurinegro decidió replegar sus líneas y buscar el contraataque. Especialmente por el andarivel derecho de Javier Cabrera. Aguirre apostó a que Racing llenara de centros un área que contaba con defensores altos. No obstante, el entrenador uruguayo no había tomado nota suficiente de las veces que sus jugadores perdieron los duelos del primer tiempo en pelota detenida.
A los 34 minutos del segundo tiempo, Duván Vergara puso bien el cuerpo contra Cabrera, desbordó y eligió el remate al primer palo. El rebote del chileno Brayan Cortés, le quedó a Maravilla Martínez y mientras el delantero esperó que la pelota descendiera para conectar recibió de espaldas el codo arriba de Emanuel Gularte. El colombiano Wilmar Roldan de pésimo arbitraje cobró la pena máxima en favor de Racing que todo el periodismo discutió consumado el encuentro.
Maravilla lo cambió por gol. Sus compañeros fueron inmediatamente a tomar el balón para ganar la llave en los 90 minutos. El duelo se había partido por completo. La mitad de cancha se convirtió en una autopista y pudo haber sucedido cualquier cosa. Las buenas respuestas de Gabriel Arias ante Matías Arezo; en dos oportunidades (primero un remate y luego un cabezazo) le dieron oxigeno a Racing para mantenerse con vida.
Los ingresos de Luciano Vietto y de Facundo Cambeses para la definición por penales presagiaban un empate global que se rompió por dos sencillos motivos. Uno fue el gran centro de Gastón Martirena y el segundo el frentazo goleador de Franco Pardo, quien conectó en soledad absoluta en el área Manya.
Todo esto en el tercero de los cuatro minutos que el referí dio como tiempo adicionado al reglamentario. Desahogo absoluto y locura demencial de los hinchas y aficionados de La Academia en un Cilindro colmado.
En los instantes finales, La Academia tuvo que aguantar con lo que le quedaba de reserva y lo consiguió. Venció a un rival complicadísimo y ahora descansará hasta septiembre donde se verá las caras con Vélez, que en primer turno eliminó a Fortaleza.
El equipo de Gustavo Costas dio la cara por su gente. Ahora, a luchar por meternos entre los cuatro mejores equipos de América.
