Racing cayó ante Tigre por 3 a 1 en Victoria, volviendo a dar una imagen lamentable desde el orden táctico de su última línea. El equipo de Gustavo Costas cometió los mismos errores que ante Rosario Central en defensa y, por más que tuvo amor propio para ir en busca de un empate que consiguió transitoriamente, no fue inteligente para defenderse sin la pelota. Tres derrotas consecutivas. ¿Cuántas más para empezar a reaccionar?
Un nuevo torneo, un nuevo comienzo y el mismo síntima que se repite una y otra vez en este ciclo: perder dando ventajas físicas y futbolísticas. Es cansador y hasta aburrido ver a Racing tropezar siempre con la misma piedra. Si bien el certamen no ayuda u obliga a que el equipo se conecte inmediatamente con la tabla de posiciones, los jugadores albiceleste pierden de vista fácilmente la tabla anual como uno de los objetivos más importantes.
En la tarde/noche del lunes, Racing tuvo la chance de abrir el marcador y ponerse arriba en el resultado por primera vez en el torneo, pero no tuvo eficacia. Gastón Martirena dilapidó una buena jugada que finalizó por derecha. El uruguayo no remató al arco ni envió un centro. Sólo conectó fuerte con el pie abierto para alejar el balón del segundo palo de Zenobbio.
El plan del Matador fue dejar a David Romero e Ignacio Russo (sus dos torres) jugando mano a mano con los defensores de Racing, a campo abierto. El equipo de Diego Dabove utilizó el mismo plan que aquella noche de diciembre cuando quedó eliminado en el Cilindro, disputando los Cuartos de Final del Torneo Clausura.
La diferencia con aquel 1 de diciembre fue que la respuesta física de los jugadores académicos era otra. Mejor timing para cruzar o dejar mal posicionados a los delanteros de Tigre para finalizar las jugadas. Además, todo Racing estaba consustanciado con pelear el certamen hasta el final. En este caso, recién se juega la tercera fecha de la fase regular.
El gol de Romero (que llegó en el epílogo del primer tiempo) dejó en evidencia el mal momento de Agustín García Basso que entendió mal la jugada desde el inicio, no anticipando la marca, dejando que el atacante quede mano a mano con Facundo Cambeses.
En el complemento, Costas metió un volantazo realizando 4 modificaciones a los 15 minutos del segundo tiempo: Franco Pardo por García Basso (amonestado), Matías Zaracho por Bruno Zuculini (amonestado), Baltazar Rodríguez por Matko Miljevic (dolor en la rodilla) y Duván Vergara por Valentín Carboni.
Los cambios le dieron oxígeno al equipo pero también mucho desorden. Lo mejor de todo fue la contrucción de juego que empezó a generar Zaracho en sociedad con Martirena. El carrilero conectó mejor los envíos al área y en dos oportunidades, Racing pudo anotar la igualdad.
El empate, precisamente, llegó luego un largo lanzamiento desde un lateral. El rebote le cayó a Gabriel Rojas que remató fuerte, venciendo la respueta de Zenobbio. El elenco local sintió el impacto y la visita fue a por más.
El dato no menor es que Racing dejó a las fieras de Tigre mano a mano en el fondo con Santiago Sosa parado de segundo marcador central. El capitán volvió a tener un flojísimo nivel individual. Calculó mal un balón aéreo, permitiendo que Russo corriera en soledad poco más de 40 metros. La responsabilidad en gol fue compartida con Cambeses, ya que el disparo se le metió por debajo de las piernas del arquero.
El colmo del desoriente llegó minutos más tarde con otro yerro; esta vez de Franco Pardo, que le dejó servido el gol a Gonzalo Pity Martínez. De poder ganarlo, terminó perdiéndolo. Quedando al borde de hacer nuevamente el ridículo.
La conclusión de estas tres fechas es que el sistema con tres delanteros flaquea cada vez más, ya que Racing no tiene extremos con desequilibrio y gol. Habrá que aguardar si David Pizarro se encuentra en condiciones de hacer dupla con Maravilla Martínez o bien si Costas prefiere sostener a los mismos jugadores pero con otro posicionamiento. Lo que sí es cierto que es que algo debe cambiar. Y pronto.
