Racing venció a Unión en Santa Fe por 1 a 0, gracias a la genialidad del goleador que se fabricó la jugada del único tanto del partido y por el enorme partido que tuvo el portero, quien tuvo que ocupar el arco albiceleste, por la expulsión de Gabriel Arias. La Academia quedó noveno; a un punto de la clasificación a los Playoffs.

Luego de cinco encuentros, donde acumuló 4 derrotas consecutivas y un empate, el conjunto de Gustavo Costas volvió al triunfo. Las formas en las que se quedó con los tres puntos, fueron absolutamente ordinarias. El equipo de Avellaneda la pasó realmente mal en el Estadio 15 de abril donde, en el desarrollo de un partido normal, debería haber terminado tres o cuatro goles abajo en el marcador.

El Tatengue, que atraviesa un mal momento en el Torneo Apertura, tomó el protagonismo absoluto del duelo. Fue profundo por las bandas, finalizó por dentro cada una de sus jugadas pero chocó con su propia ineficacia en el tiro del final. La Academia nunca pudo hacer pie en el mediocampo. Martín Barrios no ayudó a Juan Nardoni en la recuperación y tampoco fue arma de ataque las pocas veces que la visita tuvo la posibilidad de iniciar un ataque.

Para colmo de males, a los 21 minutos del primer tiempo un pase de 30 metros mal ejecutado por Maximiliano Salas exigió la salida de Gabriel Arias, quien tocó fuera del área a Marcelo Estigarribia. Lobo Medina no vio la falta y dio continuidad al juego. Al ser llamado por el VAR pudo ver la falta del arquero que terminó siendo expulsado por último recurso.

El momento del partido fue bisagra porque Racing, ya disminuido desde lo físico por el ritmo que le propuso Unión, terminó resignando el golpe por golpe y se terminó refugiando en quien sería figura estelar del partido: Facundo Cambeses. El canterano de Banfield volvió a atajarse la vida, tal como lo había hecho en el Nuevo Gasómetro.

Más allá de las grandes intervenciones del arquero, la falta de claridad en la definición, tanto de Estigarribia como de Dómina, también jugaron un papel importante para comprender por qué el elenco albirrojo se quedó con las manos vacías.

A los 13 minutos del segundo tiempo, cuando el Tatengue volvía a ser una tromba y un problema sin solución para los defensores albicelestes, llegó el momento de Maravilla. El hijo de Dios bajó un pelotazo de Gabriel Rojas, eludió a su marcador y asistió a Salas, quien envió un centro pasado pero algo pinchado para que el goleador ganara el salto entre los tres marcadores centrales del elenco local.

Una vez más, como tantas otras veces, Maravilla volvió a fabricarse una jugada de peligro y a sacar agua de las piedras. El delantero es una amenaza constante y volvió a demostrar que sigue teniendo hambre de sostenerse en el nivel top dentro del fútbol argentino.

Unión sintió el cimbronazo y tardó varios minutos en volver a reaccionar. Cuando lo hizo, se encontró con el paredón de Cambeses que tuvo asistencia celestial para mantener el arco en cero. Caso contrario, no se explica la manera en que Racing se salvó de no volverse a Avellaneda con una goleada histórica.

Gustavo Costas y su cuerpo técnico deberá encontrar variantes para volver a acomodar la nave que lo llevó al éxito. Pocas veces encuentra soluciones desde el banco de los suplentes y el calendario lo va llevando de a poco a zona de definición donde el margen de error es cada vez más estrecho. Que Dios lo acompañe y no lo desampare.

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