La Academia pisó fuerte en La Plata, no cometió errores pasados y se quedó con la clasificación a Cuartos de Final, derrotando a Estudiantes por 1 a 0, en tiempo regular. El conjunto de Avellaneda jugó un partido inteligente, generó situaciones (especialmente en el primer tiempo) y sobre el final del encuentro anotó el tanto de la victoria, por medio de su capitán Santiago Sosa, que volvió a ser estandarte del equipo.

A pesar de que en los últimos años el conjunto Pincha se acercó bastante en cantidad de victorias, lo cierto es que siempre estuvo debajo ante Racing. En la fría tarde platense, el elenco albiceleste volvió a mostrar la supremacía que siempre tuvo con el León. Los dirigidos por Gustavo Costas mostraron mucha sobriedad para disputar un gran encuentro.

Con el cansancio a cuestas, por la competencia internacional en la cual participan ambos planteles, el ritmo del primer tiempo fue parsimonioso. Ninguno de los dos quiso correrse del libreto de la mesura, de construir juego con paciencia y entender los momentos del partido. Se repartieron situaciones de gol.

Sin embargo, si Racing hubiera afinado más la puntería con Matías Zaracho (de buen partido) y con Maravilla Martínez, la historia podría haber tenido otro contenido, una vez culminada la primera mitad. La salida de Alan Forneris por lesión decididamente fue la peor noticia, ya que el mediocampista fue de los puntos más altos del equipo hasta el cruce por el que tuvo que dejar el campo de juego.

En el complemente, el Pincha aceleró y quiso empezar a resolver algo que instintivamente comprendió que se le estaba complicando. Su gente fue la primera que lo pudo interpretar, ya que sobrevolaba una atmósfera rara sobre el Estadio Uno. Mucho más, después de que Guido Carrillo despilfarrara de manera insólita una situación manifiesta de gol en la puerta del área chica.

Luego de ese sobresalto y a poco del final, llegó el frentazo de Sosa, que le ganó la pulseada a su marcador, Leandro González Pirez y metió a Fernando Muslera con pelota y todo adentro del arco. El capitán, vivo, le pidió a Gabriel Rojas que centrara el tiro de esquina al segundo palo y ubicó a Santiago Solari delante del golero para evitar que el uruguayo descolgara el envío.

En estos detalles y en tantos otros es que se consiguen cosas importantes. Este fue un paso muy importante. Por contexto y por rival. Ahora, a descansar, viajar tranquilos y en silencio a Rosario, para seguir pensando en grande.

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