En un contexto desfavorable por una expulsión temprana, Racing igualó 1 a 1 con Independiente Rivadavia. La Academia jugó poco más de 60 minutos con 10 hombres, cometió el mismo error de varios encuentros defendiendo un balón detenido a su favor y llegó al empate tras insistir con mucha determinación y enjundia.
Tras el empate en La Bombonera, el equipo de Gustavo Costas enfrentó al elenco mendocino, vigente campeón de la Copa Argentina. El trámite del partido le fue esquivo al equipo de Avellaneda. Primero porque no pudo vulnerar nunca a La Lepra y tampoco quebrar la barrera de cinco defensores que dispuso Alfredo Berti.
Cuánto más después de la expulsión de Matko Miljevic. El canterano de Argentinos Juniors se desplazó irresponsablemente en dos oportunidades y vio correctamente la tarjeta roja por parte de Darío Herrera. A partir de dicho quiebre, la posibilidad de repetir un triunfo de local se transformaría en una quimera.
Con la presencia siempre amenazante de Sebastián Villa, sumado al buen momento de Fabricio Sartori, la visita comenzó a dominar el encuentro y a gestionar el cansancio del desgaste que tuvo por el duelo ante Independiente, en condición de local. Sin embargo, la paridad terminó quebrándose de la manera menos pensada.
A 8 minutos de iniciado el complemento tras un corner en favor del equipo local, un despeje le permitió a Villa comandar el contraataque y dejar habilitado a Gonzalo Ríos quien asistió a Matías Fernández. El mediocampista definió de zurda ante la salida desesperada de Facundo Cambeses. El retroceso del equipo albiceleste fue tan malo como en varios partidos de 2025 donde recibió goles de la misma manera.
Sin caer en la desazón por la desventaja, La Academia tomó las riendas del protagonista y fue directo a la aventura de llegar rápido a la igualdad. Con Gabriel Rojas como estandarte absoluto de cada uno de los avances, La Academia le hizo sentir el peso del partido a los vestidos de azul, que le tuvieron un respeto mayúsculo a su rival.
El gol de Tomás Conechny llegó por decantación y por respuesta lógica a tanta insistencia. Fue absolutamente justo. Marco Di Cesare (de gran encuentro) también pudo anotarse en el marcador y dar vuelta el resultado tras dos buenos remates desde afuera del área. Uno de ellos, dio en el travesaño.
Como tantos partidos en el ciclo de Gustavo Costas, el equipo volvió a dar la cara ante un escenario difícil y jugó con el corazón en la mano. Sin guardarse nada y dándolo todo. Que un triunfo ante Atlético Tucumán en el jardín de la república pueda darle aún más valor al punto conseguido.
