Racing igualó 0 a 0 ante Boca en La Bombonera, en un encuentro donde dispuso de situaciones para abrir el marcador y quedarse con el clásico; sobre todo en el segundo tiempo. El equipo de Gustavo Costas mostró bastante indecisión en la primera mitad y más determinación en el complemento, aprovechando el desconcierto del local y la impaciencia de su gente. El triunfo le fue esquivo por carecer de inteligencia en el tiro final.

En unos años, poco se recordará de este partido. No por la igualdad sin goles; sino porque el duelo tuvo escaso momentos de fútbol y porque ambos equipos mostraron escasas ganas de triunfar y quedarse con los tres puntos. Boca, porque siente profundamente las ausencias de sus ochos futbolistas lesionados. Varios de ellos titulares y que podrían ser determinantes por arrebatos individuales; más que por hazañas colectivas.

El ciclo de Claudio Úbeda al frente del plantel parece cosa juzgada. Así juega su equipo. Va al frente por inercia pero no por convicción. Y a Racing, como a la mayoría de los equipos del fútbol argentino, le cuesta horrores sentir el protagonismo fuera de su casa. Reacciona a instancias de lo que puede olfatear, desentendiendo que un encuentro tiene 90 minutos de juego y no 45.

El primer tiempo fue interrumpido por las faltas, los encontronazos y la impotencia de ambos conjuntos. Una salvada en la línea de Santiago Sosa, tras buen centro con el pie derecho de Lautaro Blanco y un remate cruzado de Matko Miljevic fue lo más peligroso en un arco y en el otro. Muy poquito para dos equipos que pretenden ser candidatos y llegar lejos en el certamen.

En los primeros minutos del segundo tiempo pareció que la arenga del descanso le dio un envión anímico al Xeneize para golpear primero. Fue sólo una insinuación. Los minutos fueron pasando y el empuje se fue desvaneciendo. La incertidumbre empezó a crecer y fue allí donde La Academia se anotició de que la victoria podía ser posible.

Los ingresos de Matías Zaracho y Adrián Toto Fernández le dieron ritmo a los avances de la visita. El canterano de Colegiales con pasado en San Telmo generó una gran jugada por derecha, superando a su marcador y enviando un buen centro que Santiago Solari terminó despilfarrando de manera increíble. El extremo quiso asegurar tanto el remate al ángulo izquierdo que terminó errándole al arco.

Toto volvió a intentar rematando desde afuera del área, exigiendo una buena respuesta de Agustín Marchesín, que desvió al corner su potente remate.

Una verdadera lástima que el equipo no se haya podido traer la victoria a Avellaneda. Así como se pudo corregir el balón detenido en favor del rival, el cuerpo técnico deberá trabajar en la definición para no tener que disponer de cuatro o cinco situaciones claras para poder convertir. Mucho más cuando se trata de un clásico, donde todo se suele definir por detalles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *