Santiago Sosa se convirtió oficialmente en nuevo refuerzo de Vasco Da Gama. La cesión se concretó a cambio de U$S 7.700.000 brutos, de los cuales a Racing le quedarán limpios U$S 5.500.000. Agradecimiento total a un jugador que dejó la piel por el escudo y más también. Tendrá las puertas abiertas para regresar a la institución donde mejor se destacó.

Un guerrero. Un tipo que dejó el alma, aun en los pocos encuentros donde no tuvo el nivel superlativo que supo mostrar en la mayoría de los encuentros. Mérito para Gustavo Costas que le ubicó una posición en la que mejor se sintió y donde mayores dividendos pudo darle a aquel equipo campeón, que tenía línea de cinco defensores y Sosa fue el líbero.

El último hombre de la defensa que realizó las mejores coberturas y que evitó, de mínima, remates que hubieran significado goles en contra e hipotéticas derrotas.

De gran temperamento, con las salidas de grandes figuras como Juanfer, Roger y hasta la ausencia de Salas, Santiago Sosa se convirtió en el mejor futbolista de Racing en 2025; aún por encima de su goleador, Maravilla Martínez. Jugó una Copa Libertadores que hubiera sido consagratoria de no ser por la lesión que le propinó Marcos Rojo en Río de Janeiro.

Así y todo, jugó enmascarado los Octavos de Final ante River en aquel recordado último Torneo Clausura 2025, donde La Academia estuvo a minutos de consagrarse campeón. De hecho, pidió patear el quinto penal que le correspondía ejecutar a Franco Pardo, en la serie inicial de cinco.

El primer semestre de 2026 tuvo un descenso en su rendimiento, aunque jamás negoció la entrega. Un frentazo suyo dejó en el camino a Estudiantes de La Plata en UNO e inició con nuevas energías y muy comprometido el proceso de Juan Pablo Vojvoda. Incluso pudo anotarse en el marcado en la goleada ante Defensa y Justicia por los 16Avos de Copa Argentina.

Con la camiseta de Racing disputó un total de 110 partidos, donde anotó 7 goles. Su paso por La Academia quedará en la memoria de todos los racinguistas como un tipo que no se guardó nada, que lo dio todo y más también. Gracias por todo, Santi. Y hasta luego.

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