Racing cayó 1 a 0 con Banfield en el Cilindro. La Academia cosechó su tercera derrota consecutiva. No mereció perder; contó con situaciones para igualar el partido y hasta ganarlo, pero erró goles insólitos. El miércoles, en San Luis, se juega una parada bravísima ante Belgrano por Copa Argentina.
Tristeza. El enojo, la impotencia y la bronca vivida hace dos semanas ante Tigre se convirtió en tristeza. En el campo de juego se nota una intención por parte del cuerpo técnico, pero el equipo no logra finalizar las jugadas como debería. Le falta peso, jerarquía y choca con sus mayores limitaciones cuando encara los últimos metros hasta llegara a zonas de definición.
Juan Pablo Vojvoda, que escuchó el murmullo generalizado del público y sacó sus propias conclusiones en el desarrollo de los últimos dos encuentros, dejó afuera de la nómina de los concentrados a Nazareno Colombo y a Santiago Solari. El zaguero fue sustituido por Mateo Martínez que, con apenas 18 años, tuvo una gran actuación.
Lamentablemente no sucedió de la misma manera en la parte ofensiva. Tomás Conechny, Lautaro Díaz (se retiró lesionado), Elías Torres y Alberto Campo (juvenil ecuatoriano que también debutó, ingresando en el complemento) no le dieron soluciones. Matko Miljevic fue de más a menos, como prácticamente en todos los partidos que disputó con esta camiseta.
El equipo por momentos abusa de la tenencia y de la circulación permanente, sin lograr encontrar los desmarques suficientes para lastimar. Es lógico, porque no tiene jugadores con las características para jugar largo y directo. El colmo es que cuando dispone de espacios, el que llega a posición de gol, pisa el área exigido e incómodo.
A diferencia del partido ante el Matador donde la gente se expresó de forma temprana en contra de la Comisión Directiva, esta vez decidió alentar y cantar por el equipo los 90 minutos. El empuje no alcanzó y Racing, en lo que refiere a la tabla anual, con la derrota de anoche se aleja cada vez más de la zona de clasificación a las copas.
Vojvoda tiene buenas intenciones, se nota una idea clara en lo que quiere proponer, pero agarró un fierro caliente. Se vienen dos encuentros que revisten bastante complejidad como Belgrano (último campeón del certamen local), por Copa Argentina y luego Boca, con quien repetirá localía en Avellaneda. Hay que ayudar a la suerte.
Que los refuerzos puedan acoplarse rápidamente y que los delanteros concreten lo que sostiene cualquier proceso en el fútbol: goles.
