En un partido que quedará en el recuerdo de los académicos por muy largo tiempo, Racing venció 3 a 2 a River y se metió en los Cuartos de Final del Torneo Clausura, eliminando a la institución que posee un presupuesto 4 veces más alto que el club de Avellaneda, según su flamante presidente. El elenco albiceleste inició el partido arriba en el marcador. Luego el Millonario en dos minutos dio vuelta el marcador, pero el ahínco de La Academia hizo que el marcador se volviera a favor del local, para delirio de sus simpatizantes.
Cuántas emociones envolvieron el Cilindro en una jornada que inició en un atardecer prometedor y terminó en una noche mágica. Euforia, nerviosismo, desazón, incredulidad y locura. Todo eso sucedió en los 99 minutos totales que se jugaron bajo el arbitraje de Facundo Tello. Si bien el referí no incidió en el resultado, en el segundo tiempo con el marcador en contra para el elenco de Núñez, hizo todo lo posible por pitar a favor de la visita.
Marcos Acuña y Maximiliano Salas regresaron al Presidente Perón y fueron recibimos con muchísima reprobación. Especialmente, el jugador surgido en Ferro Carril Oeste, quien era fuertemente silbado en cada una de sus intervenciones. Ambos terminaron disputando un encuentro totalmente discreto y no aportaron soluciones en ataque y tampoco en defensa.
El gol tempranero de Santiago Solari, a los 4 minutos del primer tiempo, fue producto de la aceleración del conjunto de Gustavo Costas, que buscó desde el primer minuto quedarse con la llave. El centro de Gabriel Rojas fue una delicia que encontró al Chino con ventaja yendo en carrera hacia el área chica. En el salto logró superar la floja marca de Lautaro Rivero.
Luego del frenético inicio, la Banda empezó a intentar generar juego interno. En uno de las pocas construcciones que logró realizar en el primer tiempo, el juvenil Thiago Acosta dejó el andarivel izquierdo para asociarse con Sebastián Driussi. El delantero logró rematar desde afuera del área, exigiendo el despeje hacia la izquierda de Facundo Cambeses. El rebote le permitió a Ignacio Fernández volver a probar de qué estaba hecho el canterano de Banfield.
En el complemento, los ingresos de Juan Fernando Quintero y Ian Subiabre le dieron otra frescura al Millonario. La conducción y el ritmo del partido pasó a manos de River y a los 17 minutos del segundo tiempo llegó la igualdad del canterano, luego de una buena combinación por izquierda con el propio Driussi. Dos minutos más tarde, el canterano le ganó la espalda a Martinera, envió un centro que terminó en los pies de Juanfer.
El colombiano acomodó el balón a su merced y puso el 2 a 1, aprovechando el loop en el que había entrado el equipo local. En un abrir y cerrar de ojos el vuelco en el marcador puso a arriba a la visita. Pero para sorpresa de propios y extraños ese revés fue apenas circunstancial, porque River no supo gestionar la diferencia que practicamente le había caído del cielo.
Los ingresos de Toto Fernández y de Duván Vergara le dieron frescura al ataque. El propio colombiano, por quien Montiel desesperó en la marca y dejó un hueco enorme en la defensa, fue quien habilitó al ex mediocampista de San Telmo que en todo momento miró el área y buscó la asistencia para Maravilla Martínez. El centro de zurda se desvió en el pecho de Lucas Martínez Quarta e ingresó en el segundo palo de un Armani, ya arrojado hacia su izquierda.
La Academia no se conformó con el empate. En el festejo mismo del 2 a 2 se notó apenas un desahogo para que las energías vuelvan a estar en ir a buscar el partido y así evitar el alargue. Tal fue la voracidad de Racing que a pura guapeza Martirena leyó perfecto un yerro brutal y conceptual de Matías Galarza, quien quiso parar con su pecho el despeje de un compañero en el plena área grande.
El carrilero anticipó el despeje del paraguayo y tras una secuencia de rebotes empujó el balón con el portero rival dentro del arco. El desahogo tuvo gusto a revancha por todo lo que había pasado a principios de octubre por Copa Argentina. Por Gallardo y su intención de desequilibrar a un rival directo de Copa Libertadores, por Salas, por Acuña. Y porque River no deja de ser un rival de fuste que siempre complicó a Racing.
Queda esperar al próximo miércoles para saber si es Lanús (en La Fortaleza) o Tigre (en Avellaneda), el equipo a quien La Academia deberá superar para seguir soñando.
