Racing igualó 1 a 1 ante Barracas Central, en el Cilindro de Avellaneda. En el inicio mismo del encuentro se quedó insólitamente con 10 hombres por la expulsión absurda de Toto Fernández que le aplicó un codazo a Dardo Miloc. Luego de eso, con el apoyo de su gente, el equipo dio todo y dejó la piel en ese primer tiempo donde se retiró ganador. En el complemento no le dio la nafta para aguantar la ventaja y terminó repartiendo puntos. Ante Huracán, a todo o nada.
Volvió a pecar de zonzo. Una vez más. A demostrar que el equipo carece de liderazgo para llevar adelante instancias de definición; a priori en lo que va del semestre. No faltó enjundia y un esfuerzo doble por la desventaja de la expulsión. Concentración al máximo e ir para adelante con el aliento del público que no paró de cantar en esos 45 minutos.
Barracas Central jamás supo como acomodarse en el terreno. Cedió pelota y dominio al elenco local y en ningún momento llevó peligro real al arco defendido por Facundo Cambeses. El tanto de Matías Zaracho (jugó su mejor encuentro desde su regreso) llegó en el momento oportuno y premió el desdoblamiento que todos sus compañeros hicieron para disimular la estupidez de Fernández.
En el complemento la historia fue otra. Los cambios de Insúa le dieron mayor tenencia a la visita. Bogarín entendió mejor el juego y los tiempos que Tapia. El paraguayo se asoció mejor con los atacantes del Guapo y, con paciencia, hilvanó varias aproximaciones. La más clara se dio por el costado derecho mediante (el jugador ex Boca). Su remate fue desviado al corner por el propio Cambeses.
Cuando al partido le quedaban diez minutos y Barracas era puro empuje llegó el merecido empate. Muy mall centro de Insúa, una defensa que no puede despejar y un nuevo rebote que, en vez de quedar en los pies de un jugador albiceleste, queda en poder del adversario. Fernando Tobio, quien de a poco regresaba a la cueva, encontró picando el balón y le dio con la parte posterior del empeine.
El balón, en su trayectoria, se fue alejando cada vez más del portero académico que con su arrojo sólo pudo acompañar. El 1 a 1 fue un puñal a la ilusión de sostener una ventaja con diez hombres los 95 minutos. De hecho, Racing no terminó perdiendo el encuentro de milagro. La falta de fineza de los jugadores visitantes lo terminaron privando de dar vuelta el resultado.
Por la determinación que mostró el equipo en respaldar al técnico, era la noche y el momento de la levantada. Pero la leche siempre tiene un pelo. Ahora quedará esperar resultados con una certeza: ganar o ganar ante Huracán. No queda otro camino. Ah, y en el medio pisar fuerte en Venezuela.
