La Academia igualó 1 a 1 ante Independiente en el Estadio Libertadores de América. El equipo de Gustavo Costas jugó un muy inteligente primer tiempo pero sin quedó sin aire y sin piernas en la segunda mitad, con un equipo completamente diezmado. Gastón Martinera y Álvaro Angulo anotaron los goles del clásico.

El pitazo final de Nicolás Ramírez dejó una mezcla de sensaciones. Por un lado, el orgullo de tener un plantel con jugadores que no quieren perderse esta clase de partidos. Marco Di Cesare, Santiago Sosa, Maravilla Martínez llegaron al encuentro ante el Rojo con sendas lesiones, sin fútbol y muy disminuidos desde lo técnico y físico.

Hasta el propio Gustavo Costas reconoció que Salas amaneció con fiebre y arrastraba una gripe en las últimas 48 horas. Sin embargo, todos fueron de la partida y, alternando buenas y malas, no negociaron el compromiso.

Por otro lado, el sinsabor de quedarte a las puertas de un triunfo por un error propio. Provocado por la insistencia del rival, sí. Pero error propio al fin. El ordenamiento defensivo había sido impecable hasta los 34 minutos del segundo tiempo, pero una mala salida de Gabriel Arias le permitió la igualdad a Independiente que había hecho mérito suficiente para, al menos, no quedarse con las manos vacías.

El primer tiempo pudo haber sido determinante, de no ser por las buenas intervenciones de Rodrigo Rey que sostuvo en partido a su equipo. El rechazo de cada uno de los centros al área de Racing encontraba a un jugador albiceleste que emprendía el inicio de una jugada que siempre llevó peligro al arco rival.

A los 21 minutos del primer tiempo, Juan Nardoni (uno de los puntos más altos de la visita) robó un balón en salida, apoyándose en Maravilla Martínez. El goleador asistió a Maximiliano Salas que envió un centro por abajo que Sebastián Valdés no llegó a despejar. La pelota le quedó servida a Gastón Martinera para que el uruguayo abra su pie derecho (como lo hizo en Paraguay ante Cruzeiro) y defina al palo izquierdo de Rey.

La desventaja desesperó aún más al elenco local. Empujado por la impaciencia de su gente, entró en un trance donde empezó a cometer los errores no forzados de los que hizo mención su entrenador en conferencia de prensa. Fue ahí que apareció el portero para dejar vivo el clásico de cara al complemento.

El ingreso de Luciano Cabral permitió que el Rojo descansara en el 10 para lograr amplitud por los costados. Especialmente por el andarivel izquierdo donde Álvaro Ángulo terminó siendo la figura del partido. El colombiano fue un problema sin solución para Solari; más tarde para Ignacio Rodríguez y luego para Martín Barrios que no pudieron frenar sus trepadas constantes.

El empate terminó siendo justo. Un tiempo para cada uno, donde Independiente fue apenas superior a que La Academia (apoyado más en la tenencia que en la cantidad de situaciones de gol generadas) en los 98 minutos de juego.

El punto servirá en tanto y en cuanto el Primer Grande pueda quedarse con la victoria en Santa Fe, el próximo jueves cuando enfrente a Unión por el encuentro reprogramado, correspondiente a la fecha 7 del Torneo Apertura. Que el empate ante el rival de siempre pueda ser el punto de partida para conseguir los objetivos en este primer semestre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *