En un terreno más parecido a un potrero que a un campo de un club profesional, Racing cayó 2 a 1 ante Rosario Central. El equipo de Gustavo Costas padeció el estado del cesped y encima cometió errores muy groseros, defendiendo pésimo mientras intentó atacar a su rival. Segunda derrota al hilo con niveles individuales alarmantes.

Si el calendario del Torneo Apertura 2026 dispuso que la presentación como local sería ante el equipo que mayor puntos logró el último año y cuenta con el caballo del comisario, Racing no podía permitirse dar tantas ventajas. Contrató a dos futbolistas para jugar por el piso y tuvo un campo de juego completamente dinamitado por falta de gestión y de planificación.

Los once futbolistas albicelestes entrentaron a Rosario Central, a las decisiones de Fernando Echenique (que hizo nuevamente los deberes en beneficio de uno de los clubes del poder) y a los trabajadores del club, responsables de entregar un campo de juego indigno. Vale mencionar que la última presentación de Racing, previo al receso, fue ante Tigre el pasado 01 de diciembre.

En lo que refiere al juego, La Academia volvió a cometer los mismos errores que ante Gimnasia de La Plata. La diferencia fue que los atacantes triperos no supieron definir el partido o bien estirar el marcador en la primera mitad, cosa que el Canalla sí logró por la pericia y jerarquía de sus futbolistas. La apertura del marcador llegó a los 24 minutos tras una patriada de Ángel Di María que, tras dejar en el camino a Santiago Sosa enfiló directo hacia el área.

Los defensores locales sólo atinaron a tapar el remate con pie abierto desconociendo que el talentoso zurdo podía conectar de tres dedos, como finalmente terminó haciendo, antes que rematar de derecha (por la posición donde finalizó la jugada tranquilamente pudo haber sido una segunda opción). Un golazo por la acción individual y por lo esquinado que terminó siendo el disparo, comba mediante.

Once minutos más tarde, Agustín Sandez despejó de cabeza una aproximación del conjunto local por izquierda. El balón le quedó nuevamente a Di María y la jugada desnudó el adelantamiento excesivo de todo Racing. En un intento desafortunado por cortar el ataque de Fideo, el que fue al piso esta vez fue Nazareno Colombo. El cruce del defensor no logró detener la marcha del extremo quien habilitó al Bicho Campaz. 

El colombiano asistió de primera a Alejo Veliz y el delantero, que definió defectuosamente (porque apuntó al cuerpo de Facundo Cambeses, en vez de alejar el disparo) se encontró con la fortuna de que el arquero no logró desviar el remate. Rosario Central estiró la ventaja con muy poquito; casi sin transpirar ni justificar con grandes acciones una ventaja generosa para el trámite del partido.

Sobre el cierre del primer tiempo, luego de un buen centro de Santiago Solari desde la derecha, Maravilla Martínez conectó de cabeza y le achicó diferencias. El tanto, que inicialmente había sido anulado por una posición adelantado inexistente, fue convalidado a instancias del VAR. La acción del goleador despertó al público local que volvió a pedir por un nuevo título.

En el segundo tiempo, el Canalla salió a defender con dientes apretados y al límite desde lo físico una diferencia que le había caído de regalo por las ventajas que Racing dio en el primer tiempo. Esperando golpear de contra, no pudo hilvanar peligro al arco de Cambeses. Por el lado de Racing, Matko Miljevic volvió a ser la carta más peligrosa aunque el 10 abusó del disparo desde afuera del área.

Los ingresos de Tomás Conechny y Duván Vergara no aportaron soluciones. Fue insistir por la necesidad de encontrar un empate que nunca llegó, por haber regalado el primer tiempo desconociendo al rival y su propuesta. Ahora queda descansar y pensar en Tigre, para levantar cabeza y empezar a enderezar el rumbo de un inicio preocupante.

 

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