Racing igualó 1 a 1 ante Aldosivi en el estadio Minella. El equipo de Gustavo Costas no pudo conseguir los tres puntos que hubiesen encausado la clasificación a los Playoffs. Aunque la igualdad lo mete transitoriamente a fase eliminatoria, va a necesitar vencer a Barracas Central el próximo viernes y aguardar otros resultados. El técnico expuso a sus dirigidos en la conferencia de prensa.
El respaldo del entrenador, la noche previa al partido en la Filial de Mar del Plata, sirvió de poco. De nada, en realidad. Porque sus dirigidos, al día siguiente, arrastraron los pies. Sin ideas, sin rebeldía, sin enjundia. Así jugó el equipo de Avellaneda lo que debería haber sido una final. Es más, llegó al empate cuando quedaban poco más de 10 minutos, incluyendo el tiempo adicional.
El plantel mismo se metió en este espiral descendente que tiene y no tiene explicación. No la tiene porque empezó de manera insólito en aquel clásico de Avellaneda con la picantez de Maravilla Martínez, que terminó en ridículo. Siguió con River y las ocasiones desperdiciadas y continuó con el papelón de Botafogo.
Sin embargo, dentro de toda esa merma también hay un punto lógico, o varios. Gabriel Rojas no participó en ninguno de esos encuentros. La presencia del lateral izquierdo le simplificó varios inconvenientes que el equipo viene teniendo de arrastre en lo que refiere a la creación. Desde sus pies nacieron innumerables asistencias y segundos balones que sus compañeros lograron aprovechar.
A eso se le suma la escasa jerarquía individual que tiene el DT en el banco de suplentes. Por lo menos, en la fase ofensiva donde se definen los partidos. Costas mira hacia atrás y por más que ante los micrófonos defienda a sus dirigidos (no fue el caso de ayer) y puertas adentro los trate como a sus hijos, sabe perfectamente que muchas veces no son solución.
El equipo tocó fondo. Cambeses ya no puede salvar a la última línea. Las que antes pegaban en el palo e ingresaban ahora dan en el poste y se van afuera, como supo decir Maravilla. Mientras tanto, hay un silencio cómplice de la dirigencia que termina dejando muy solo al entrenador. Diego Milito es el principal responsable de que el famoso “salto de calidad” de campaña hasta el momento sea sólo un slogan de campaña que nada tiene que ver con la realidad.
No hay margen de error. Eso es responsabilidad de todos. Ahora queda ganar sí o sí lo que resta; sin negociar la Copa Sudamericana donde Racing deberá competir y recuperar posiciones para evitar una instancia más, como sería disputar 16Avos. Está en los jugadores mostrar vergüenza deportiva y dar vuelta la página como en otros tiempos han sabido hacer.
