Racing cayó 1 a 0 ante Independiente en un encuentro donde tuvo todo a favor para desnivelar y quedarse con el Clásico, pero una torpeza de Maravilla Martínez (picando un penal de manera insólita) y más tarde un yerro en plena área chica le permitieron al conjunto local quedarse con el Derby. Gabriel Abalos anotó el único tanto del partido.
Cualquier resultado negativo en un clásico genera dolor en los hinchas y socios del club que pierde el partido. Ya sea una derrota o un empate agónico del rival, cuando el partido estuvo controlado y la victoria a punto de consumarse. Ahora, ese dolor aumenta mucho más cuando las circunstancias eran claramente favorables y tu equipo no tuvo la inteligencia suficiente como para aprovechar los momentos.
Desgraciadamente esto le sucedió a Racing. En un primer tiempo muy interrumpido por fricciones y por temor a la equivocación en ambos equipos, el duelo tuvo un momento de quiebre que inició a los 35 minutos. Toto Fernández (acaso el futbolista más claro de La Academia) habilitó de manera sensacional a Tomás Conechny. El delantero nunca vio el arco y buscó asistir a Maravilla.
El balón dio en la mano derecha de Sebastián Valdez. La jugada continuó y minutos más tarde, a instancias de VAR, Leandro Rey Hilfer sancionó penal, amonestando al segundo marcador central de Independiente. Lo que continuó tal vez fue el inicio del final. Porque más allá de la equivocación circunstancial del goleador, no estuvo claro en el segundo tiempo para marcar en una situación aún más favorable.
Con Independiente adelantado, nuevamente Toto Fernández inició esta vez un contraataque y puso a correr a Santiago Solari. El extremo enfiló recto por derecha y asistió a Martínez que sólo debía empujar la pelota, pero no. Golpeó el balón increíblemente con el tobillo zurdo, matando el recorrido para que la pelota le quede servida a Rodrigo Rey.
Demasiadas concesiones para un encuentro de estas características. Con el tanto de Gabriel Abalos a los 36 minutos del complemento, luego de una buena jugada, el partido se murió. El Rojo empezó a hacer tiempo (lo cual fue normal y lógico) y con los cambios, más un posicionamiento bajo dejó sin espacios a Racing y sin chances de llegar a un empate que igualmente iba a saber a poco.
Mucho por reflexionar y aprender de esta derrota. El equipo se brindó y tuvo actuaciones individuales que estuvieron a la altura. Baltazar Rodríguez, Toto Fernández y la zaga central (Di Cesare y Rojo) estuvieron a la altura de las circunstancias. Hay que empezar a guardar con afecto la conquista sudamericana del 2024 y empezar nuevamente de cero. A dar vuelta la página el próximo martes.
