Racing cayó 2 a 1 ante Rosario Central en el Gigante de Arroyito en un encuentro viciado de polémicas que perjudicaron al equipo de Gustavo Costas. Darío Herrera, a instancias del VAR, decidió expulsar inescrupulosamente a Maravilla Martínez cuando la falta en ataque del delantero ameritaba una amonestación. Estuvo muy claro que el equipo del poder debía avanzar.
Impotencia, bronca, desilusión, resignación. Todo ese conjunto de emociones abrazó a los hinchas albicelestes cuando el tiempo suplementario finalizó con derrota ante uno de los equipos más favorecidos, desde el regreso de Ángel Di María al fútbol argentino. El equipo rosarino, como ocurre con Barracas Central y Deportivo Riestra, goza de las mieles del favoritismo de Claudio Tapia.
La designación de Darío Herrera como juez principal del encuentro fue completamente arbitraria, ya que el referí tiene la particularidad de obedecer a cada llamado del VAR y darle la derecha; sin ningún tipo de objeción. Es decir, se lava bien las manos con la intención de quedar impune, desconociendo que termina siendo cómplice de la corrupción.
Así y todo, La Academia tuvo personalidad y compitió de buena manera. Tuvo un buen primer tiempo, generando superioridad numérica con la línea de tres defensores. Racing manejó los tiempos y el termómetro emocional del partido, bajándole el ritmo y pisando el área defendida por Jeremías Ledesma con determinación.
Matías Zaracho abrió el marcador a los 41 minutos de la primera mitad, luego de una jugada con buena construcción por derecha. Santiago Sosa se soltó de la última línea para generar superioridad numérica y enviar un centro pasado para que Maravilla pudiera asistir al canterano albiceleste que picó desde afuera del área, sorprendiendo a todos y marcando el 1 a 0.
Al propio Zaracho, antes del epílogo, le faltó un poco más de decisión para anotar el 2 a 0, luego de una desatención en la última línea Canalla.
En el complemento, el equipo de Gustavo Costas entró algo dormido. Rosario Central, nobleza obliga, cambió el chip y atacó con mucha más decisión. La visita cometió muchas faltas en la periferia del área grande que llenó de centros la zona custodiada por Facundo Cambeses, de gran actuación.
El VAR decidió anular un gol por off side milimétrico a Celiz y eso empezó a ser el comienzo del fin. Con poca inteligencia, el goleador de Racing continuó con la fricción habitual de los brazos y esa excusa les sirvió a los encargados de la tecnología para expulsar cuando no correspondía. Una clara injusticia y un robo escandaloso. Sobre todo por la instancia y el contexto del partido.
A partir de ahí, el elenco albiceleste se vio obligado a hipotecar cualquier tipo de reacción ofensiva, por falta de recambio. Es decir, tenía que competir contra Central y también con la ausencia de variantes. Volvió a penar el hecho fáctico de tener un plantel corto, con un pésimo armado por parte de la dirigencia y el cuerpo técnico.
Herrera completó el papelón con la expulsión de Marco Di Cesare que hizo explotar el banco de suplentes (Gonzalo Costas también la roja por insultar al colegiado). La agonía duró hasta el primer minuto de la segunda parte del tiempo complementario, cuando Enzo Copetti anotó el 2 a 1. Allí se terminó todo.
La derrota, condicionada por la actuación arbitral, no quita que Racing deberá tener una mirada retrospectiva y asumir la realidad que no le permitió mover el resultado ante la adversidad desde el banco de suplentes. Esto ocurrió ayer y durante todo el semestre que el propio entrenador sentenció como “un desastre” en lo que refiere a la producción futbolística y a los resultados.
Sólo queda competir y avanzar tanto en la Copa Sudamericana como en la Copa Argentina. En estos últimos dos encuentros los jugadores lavaron su imagen y estuvieron a la altura. Deberán responder de la misma manera en los próximos tres encuentros para que Racing tenga vida en el segundo semestre, más allá del Torneo Clausura.
