Racing cayó 2 a 1 ante Argentinos Juniors en La Paternal. Si bien mostró otra cara, respecto al último encuentro ante Tigre, volvió a perder; más por errores propios que por virtud del rival. El Bicho buscó la victoria por decantación, siendo que la visita jugó con un hombre de menos por la irresponsable acción de Maravilla Martínez ante Kevin Gutiérrez que decantó en su expulsión.
La Academia atraviesa un momento delicado, donde no le sobra nada y junta peso sobre peso para llegar a fin de mes. La descripción parafrasea el momento futbolístico por el que atraviesa Racing, el cual no resiste análisis: fuera de los ocho clasificados, fuera de la zona de clasificación a las copas y habiendo perdido más de lo que viene ganando entre salidas y llegadas.
Maravilla Martínez que supo darle mucho al club viene peleado consigo mismo y volvió a cometer una estupidez. En una disputa aérea, luego de que Pablo Dóvalo no le concediera una falta a su favor, le bajó el codo a la altura de la ceja derecha de Gutiérrez. El contacto no fue brusco, pero el delantero (y Racing, principalmente) tuvo tanta mala suerte que fue suficiente para cortarlo.
Luego de que el VAR llamara el juez, el dictamen se caía de maduro. Roja directa para el atacante. Dato no menor por el contexto: la visita ya se encontraba en desventaja desde los 9 minutos por el gol de Tomás Molina, quien capturó un disparo del propio Gutiérrez que dio en el travesaño. El delantero aprovechó el quedo de la defensa para, simplemente, empujar el balón.
Racing debía remontar un resultado desfavorable con un hombre menos y, con todas sus limitaciones a cuestas, intentó competir y buscar el arco rival. Luego de una salida prolija desde el fondo, construyó juego con Miljevic y con Lautaro Díaz. El atacante encontró en soledad a Alejandro Tello que terminó asistiendo a Ezequiel Cannavo. El lateral abrió su pie derecho y superó la resistencia de Brayan Cortéz.
Una muy linda jugada que terminó en el empate de La Academia. El equipo de Juan Pablo Vojvoda acomodó sus líneas formando un 4-4-1, con Díaz flotando entre los marcadores centrales de Argentinos.
En el complemento, Racing volvió a disponer de balón detenido por faltas en la puerta del área grande, pero tanto Miljevic como Ignacio Rodríguez (volvió a mostrar un buen nivel, como ante Rosario Central) no pudieron aprovecharlo. A Matko le faltó fuerza (su disparo fue despejado por Cortéz) y a Rodríguez mejor puntería.
La salida por lesión de Marco Di Cesare (un tanto responsable del gol, pero que terminó de menor a mayor) le dio una nueva chance a Nazareno Colombo. El zaguero fue otra vez protagonista de un error que terminó de la peor manera. A los xx minutos del segundo tiempo, cayó por enésima vez un centro al corazón del área.
Colombo despejó dicho envío de cabeza, pero en vez de rechazar como citan los manuales del fútbol para alguno de los costados, lo hizo hacia el centro. Hernán López Muñoz fue en búsqueda de ese desvío y se anticipó a todos, rematando como pudo; algo incómodo, pero lo suficientemente certero para poner el 2 a 1.
Racing no pudo concretar ni siquiera el tiro del final con Santino Aguirre. El juvenil se encontró con la pelota luego de varios rebotes y con el arco sin su portero, pero con varias futbolistas locales defendiendo la ventaja, abrió su pie derecho y la pelota besó el palo derecho de Cortéz. Increíblemente no terminó en gol.
El resultado fue lógico, pero once versus once pudo haber tenido otro desenlace, porque Racing aún con sus miserias, compitió hasta donde pudo. El cuerpo técnico deberá trabajar fuertemente en la parte defensiva para evitar que los goles de los rivales vuelvan a aparecer por carencias propias.
