Racing cayó 1 a 0 ante Peñarol en un partido totalmente ordinario que se jugó como propuso el elenco carbonero. Con mucha enjundia pero pocas ideas, La Academia chocó con el frontón de los defensores uruguayos, abusó de infracciones y volvió a cometer un error de principiante en la jugada del gol. A todo eso se le sumó la odisea que vivieron los hinchas para el ingreso y egreso del estadio. Calamitoso.

Una verdadera odisea y una jornada muy triste vivieron los hinchas argentinos en el Estadio Campeón del Siglo. Las fuerzas de seguridad ordenaron que el ingreso de los hinchas argentinos fuera en etapas desde las 16.30 horas. Finalizado el partido, en vez de que la parcialidad visitante sea la primera en evacuar el estadio, decidieron que lo hiciera el público local, reteniendo a los hinchas hasta las 2 de la mañana. Un desquicio total, pocas veces visto.

En el medio de este caos, que no terminó en tragedia por la paciencia y resiliencia de los simpatizantes albicelestes que tuvieron que soportar la provocación y el destrato de los policías uruguayos, hubo un partido de fútbol. O, en su defecto, un intento.

Racing jugó decididamente mal. Al pelotazo; a ganar las divididas y las segundas jugadas. Allí se encontró con dos muros, como lo fueron Javier Méndez y Nahuel Herrera. El único que intentó generar sociedades fue Agustín Almendra. El mediocampista, se posicionó unos metros delante de Nardoni (sobre todo en el primer tiempo) y fue quien intentó darle algo de volumen de juego al equipo.

Gabriel Rojas estuvo errático y perdió varios duelos por derecha con Javier Cabrera. Otro de los puntos más flojos fue el arquero, Gabriel Arias. Condicionado por lo reciente de su lesión, al portero se lo vio dubitativo en cada envío aéreo.

Terminó de redondear un partido flojísimo con la pobre y tardía salida en el gol de David Berans a los 33 minutos del complemento luego de que a Rojas le ganaran por altura y potencia en el salto, ante la mirada atenta de Nazareno Colombo que no tomó al mediocampista, que había ingresado en el primer tiempo por el lesionado Leonardo Fernández, la figura del Manya.

Por encima de Almendra, el rendimiento individual más alto en la visita fue el de Santiago Sosa. El líbero jugó un partido ejemplar. Ubicado siempre donde la jugada pedía, respaldando a sus compañeros y anticipándose a cada uno de los intentos del equipo de Diego Aguirre.

La victoria terminó siendo justa para el conjunto aurinegro. Gustavo Costas deberá repensar en una estrategia mucho más pensante y elaborada que la fricción y el juego directo. Los lanzamientos por elevación no dieron resultado y difícilmente sean los circuitos para buscar la clasificación en el Cilindro. A buscar soluciones.

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