Racing cayó 3 a 1 ante Tigre en un encuentro que pudo haber terminado con un resultado aún más abultado, lo que hubiera decantado en un escandalo total. Así y todo, el público se expresó: primero en contra de la Comisión Directiva y luego directamente contra el presidente, Diego Milito, quien por primera vez desde que está en el cargo recibió la reprobación casi unánime de los presentes.
Un mamarracho. Eso fue lo que el equipo de Avellaneda fue en la fría noche del sábado. Un equipo muy fácil de adivinar en su intención, que dio demasiadas ventajas en el fondo con errores individuales propios de fin de ciclo. No del entrenador, que llegó hace cinco minutos, sino de algunos futbolistas que deben salir de la institución ante la primera oferta que llegue por ellos.
Nazareno Colombo, que finalizó dignamente el año 2025 y hasta supo defender correctamente durante los dos encuentros por la Recopa Sudamericana, viene teniendo una temporada para el olvido. Por evitar un despeje largo, debido a que los principales receptores estaban cubiertos con marca encima, intentó girar hacia adentro y Gonzalo Pity Martínez adivinó su intento de engaño.
Le extirpó el balón y corrió hacia enfrentar cara a cara a Facundo Cambeses. De la misma manera que en el certamen anterior, pero en aquel entonces, capturando un despeje de Franco Pardo. El desenlace de la jugada terminó igual. Con gol, esta vez, de la visita a los 19 minutos del primer tiempo. Colombo no está en condiciones de seguir vistiendo la camiseta albiceleste. Cumplió un ciclo.
Previo a la apertura del marcador, Ignacio Russo tuvo un disparo que dio en el palo y otro intento de Santiago López apenas desviado pudieron darle una ventaja aún más tempranera al Matador.
Otro que volvió a decepcionar, esta vez la confianza del entrenador que lo regresó a la titularidad, fue Gastón Martirena. El uruguayo no aportó ni en ataque y tampoco en defensa. Por el contrario, en salida intentó darle un pase a Maravilla Martínez con el goleador de espaldas. El carrilero le entregó el balón a Martín Garay que remató desde casi 25 metros.
El disparo le picó antes a Cambeses que calculó pésimo y la pelota ingresó pidiendo permiso. Otro error del portero y ya van muchos. Para colmo, no tiene competencia en el banco de suplentes, ya que Matías Tagliamonte de las mismas ventajas que él y, por el contrario, le cuesta destacarse (lo vio todo el mundo en su última presentación ante Caracas).
El inicio del complemento fue una continuación de lo ocurrido durante los primeros 45 minutos. Ignacio Russo apareció entre la espalda de Rojo y por delante de Rodríguez para conectar con su pie derecho una asistencia exquisita de Pity Martínez. Golazo. El 0-3 no sorprendió ni espantó a nadie. Fue la consecuencia misma de los errores individuales y colectivos del elenco local.
Duván Vergara maquilló el resultado final, pero fue imposible imaginar una remontada. El encuentro ya estaba roto desde todo punto de vista. Principalmente desde las tribunas, pasando por el banco de suplentes donde se vio la mirada de Juan Pablo Vojvoda tan atónita como vencida.
La gente explotó porque sabe bien que la dirigencia debilitó a un equipo campeón que supo competir de buena manera durante dos años consecutivos y que ahora navega en la mediocridad y en la incertidumbre cuando el mensaje que se bajó fue otro. Diego Milito y su Comisión Directiva deberán corregir un barco que, si no cambia pronto de rumbo, va directo al iceberg.
