Racing venció 2 a 0 a San Lorenzo, en un derby muy deslucido con poco juego y mucha fricción. El primer tiempo fue decididamente malo, donde lo único positivo fue el gol de Nazareno Colombo. En la segunda mitad, el duelo se terminó con el gol de Santiago Solari, ya que la visita sintió el impacto y, exceptuando a Alexis Cuello, los futbolistas del Ciclón bajaron notoriamente la intensidad. A pensar en Vélez.
Había que ganar. Poco importaban las maneras, cuando el equipo de Avellaneda logró imponerse en el resultado final sólo una vez en todo el certamen. Y sobre todas las cosas, cuando en el resto de las presentaciones de la competencia doméstica en ninguna había sido claramente superior a sus adversarios; más bien, todo lo contrario. Como mucho mostró paridad en algunos encuentros que terminó con las manos vacías.
La manera en que terminó ganando el partido ante el Ciclón fue la eficacia misma. Además de haber podido capitalizar al máximo las escasas ocasiones con las que contó, Racing también igualó el esfuerzo y la injundia que le propuso San Lorenzo desde el duelo físico. La presencia de Santiago Sosa entre los mediocampistas centrales tuvo un aporte más mental que táctico.
Su rendimiento individual no superó la media como en otros partidos pero sí fue importante desde el desdoblamiento y el esfuerzo, como para darle también un mensaje de reacción y compromiso a Agustín Almendra (en especial) y también a Matías Zaracho, de discreto encuentro. El canterano corrió siempre detrás de la pelota y nunca pudo ser eje para abastecer a los atacantes.
El gol de Nazareno Colombo, a los 36 minutos del primer tiempo, sigue afianzando en el semestre una buena tendencia en el conjunto de Gustavo Costas: la pelota parada. El tanto del canterano de Estudiantes de La Plata fue el tercero que La Academia convierte en el corto plazo (los otros dos fueron anotados ante Peñarol, por Maravilla Martínez y Franco Pardo). Mérito para Santiago Solari que anticipó a todos en el primer palo.
Los dos protagonistas del primer gol invirtieron roles en el segundo tanto del elenco local. A los 12 minutos, Colombo asistió por medio de un pase elevado a Solari que aprovechó las dudas de Orlando Gil y de la última línea azulgrana para estirar la ventaja. Previo a anotarse en el marcador, había decidido mal en varios ataques claros que pudieron haber llevado más peligro al arco visitante.
El equipo de Damián Ayude pudo meterse en partidos dos minutos más tarde con un buen remate de Alexis Cuello (de lo mejor de San Lorenzo). El zurdazo del delantero se estrelló en el travesaño. Con el correr de los minutos, el Ciclón se entregó a la distancia que presentó en el marcador y fue desinflándose anímica y futbolísticamente.
Además de volver a sumar de a tres después de varios partidos, el triunfo significa un envión anímico para llegar con fuerzas al duelo del próximo martes ante Vélez, en Liniers. El equipo entendió que no le sobra absolutamente nada y volvió a las raíces de la intensidad y del juego directo efectivo. A seguir mejorando.
